ARITMÉTICA Y CÁLCULO:

Las personas con síndrome de Down presentan serias dificultades en la aritmética y el cálculo, procesos en los que han de intervenir la memoria a corto plazo y el procedimiento numérico.

La suma y la resta son medios para resolver problemas de la vida diaria. Tienen la misma importancia que leer, hablar y expresarse con propiedad de cara a su respectiva autonomía dentro y fuera del ámbito familiar. Un niño con síndrome de Down tiene capacidad para contar, sumar y restar de la misma manera que la tiene para leer y hablar, aunque este proceso tenga su propio ritmo en el tiempo.

En el cálculo tienen dificultades casi todos los niños y jóvenes, tengan o no síndrome de Down. Hay un componente de abstracción muy alto que dificulta comprenderlo y aplicarlo.

Contar y saber resolver operaciones matemáticas son los instrumentos que permiten resolver algunas de las situaciones problemáticas con las que podemos encontrarnos en nuestra vida cotidiana.

Contar parece algo sencillo pero necesita la integración de una serie de técnicas (ej.: saber los números en el orden correcto). El aprendizaje de estas técnicas es lento: necesita mucha práctica para que el niño o joven con síndrome de Down lo interiorice. Suele ser provechoso trabajar por separado la comprensión y la mecánica.

La suma es la unión. Hay que ejemplificarla con acciones concretas y objetos reales, pero también hay que trabajar la mecánica para automatizarla.

La resta es poco asequible para las personas con síndrome de Down. La técnica más funcional es restar añadiendo.

La multiplicación es una suma abreviada de sumandos iguales. Algunos tienen problemas para memorizar las tablas. Cuando se conoce su “utilidad” se puede utilizar la calculadora.

La división nos permite partir y repartir algo, a partes iguales, aunque a veces quede un resto.

Para resolver los problemas es necesario comprender su enunciado. El lenguaje que empleemos es muy importante para la comprensión. Muchas de las palabras que utilizamos forman parte del lenguaje habitual, pero trasladadas al lenguaje matemático tienen un significado particular y esto dificulta la comprensión. La comprensión se puede facilitar acercando el enunciado a la experiencia diaria del niño, para que no le cueste imaginárselo mentalmente. Para poder resolver problemas hay que saber sumar y restar. Debemos evitar que los problemas se resuelvan de una forma mecánica.

Los problemas matemáticos sirven para enseñar al niño o al joven a pensar, a analizar la información, las circunstancias que le rodean y a buscar soluciones. La vida cotidiana, en la casa y en el colegio, plantea continuamente pequeños problemas que el niño y el joven con síndrome de Down pueden resolver por sus propios medios si le damos el tiempo y les enseñamos las estrategias necesarias para hacerlo.